viernes, 2 de noviembre de 2007

lunes, 10 de septiembre de 2007

epecuén / tenaz

El tiempo no les avisó...
Llegó implacable,
como un húmedo huracán
que los invadió
hasta el Alma.
Pero una fuerza interna
los sostuvo erguidos,
firmes como estatuas mutantes,
como mártires solitarios...
Y el tiempo repitió las formas,
fueron bebiendo sol
hasta librarse,
y quedar desnudos al viento
expuestos en su entereza
conectados a la tierra
por sus infinitos brazos,
como pidiendo vivir
nuevamente,
como reclamando un espacio,
un merecido lugar
en la naturaleza...