El tiempo no les avisó...
Llegó implacable,
como un húmedo huracán
que los invadió
hasta el Alma.
Pero una fuerza interna
los sostuvo erguidos,
firmes como estatuas mutantes,
como mártires solitarios...
Llegó implacable,
como un húmedo huracán
que los invadió
hasta el Alma.
Pero una fuerza interna
los sostuvo erguidos,
firmes como estatuas mutantes,
como mártires solitarios...
